Recurres a mi cada vez que te
sientes triste, pero me abandonas apenas llega alguien- musito-, así éste no
valga la pena.
Sé que tratas de no pensarme,
pero soy ese miedo que te llega de
golpe, tu desasosiego es quedarte de nuevo atascado conmigo, algunas
veces me necesitas y deseas como a ninguna otra cosa, otras veces me repudias
como si yo tuviese la culpa de existir –Qué gracioso-, -soltó a reír-
Es absurdo luchar - ¿sabes?,
siempre seré parte de ti, como tu mano izquierda o tu ojo derecho.
-Ella le susurró al oído-
¿Y, si me aparezco en ti alguna
noche? , ¿No sería mejor que me
abrazaras? ¿Qué no dejaras entrar a
nadie más? –Extendió sus brazos- Y así fue como aquel personaje dejo que la
soledad le consumiera.

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