lunes, 28 de octubre de 2013

Chocolate

Su sabor,  diría que es algo  excelso, yo constantemente  lo siento en mi paladar, bueno, eso cuando me deja tocarle,  no me dice que no, pero  el público estorba cuando estamos juntos.

Me gusta su cabello, por eso juego constantemente con él, le doy la forma que mis dedos quieren o que mi imaginación desea,poseo una amplia imaginación, así que de momento voy buscando entre esos espacios que el tiempo nos da, la manera más exacta para llegar a ese punto de ambrosía cuando la compañía merece  romper el silencio.

Me sabe a chocolate,  el olor de su cuello y el roce de sus labios, podría ser tan dulce como su olor, no lo sé, da tantos matices que no puedo quedarme en uno solo.Recuerdo la última vez entre sus piernas y me arde el cuerpo, quizás por eso  mientras abro esta chocolatina siento mi organismo  al borde del orgasmo, pero no debo fantasear mucho con ello o el terminar este dulce podría convertirse en algo peligroso.

De momento, la señora de al lado continua mirándome  con cara extraña  como diciendo:"¡que persona tan pervertida!" ,con el  segundo recuadro que entra a mi boca  me llega  la sensación de sus manos y ese olor, como el de esta chocolatina que acompaña el ritual que siguen las caricias,
ahora que lo pienso sus ojos también son de  ese color, ¿curioso no? Podría llamarle chocolate  y haría juego perfecto.

Mientras mi cara se sonroja y comienza a hacer más calor de lo habitual sigo saboreando, y seguidamente le pienso, cuadrito tras cuadrito, su sabor, su olor, que se extinguen poco a poco  mientras  se derrite  con todo lo que se aviva  y lo que siento , así pues doy , por terminado este chocolate, mientras tiro a la basura la envoltura color  rojo.
 Y lo bueno de esta historia? Que con o sin chocolate puedo saborear a esa persona todos los días