Su
sabor, diría que es algo excelso, yo constantemente lo siento en mi paladar, bueno, eso cuando me
deja tocarle, no me dice que no, pero el público estorba cuando estamos juntos.
Me
gusta su cabello, por eso juego constantemente con él, le doy la forma que mis
dedos quieren o que mi imaginación desea,poseo una amplia imaginación, así que de momento voy buscando entre
esos espacios que el tiempo nos da, la manera más exacta para llegar a ese
punto de ambrosía cuando la compañía merece
romper el silencio.
Me
sabe a chocolate, el olor de su cuello y
el roce de sus labios, podría ser tan dulce como su olor, no lo sé, da tantos
matices que no puedo quedarme en uno solo.Recuerdo la última vez entre sus
piernas y me arde el cuerpo, quizás por eso
mientras abro esta chocolatina siento mi organismo al borde del orgasmo, pero no debo fantasear
mucho con ello o el terminar este dulce podría convertirse en algo peligroso.
De
momento, la señora de al lado continua mirándome con cara extraña como diciendo:"¡que persona tan pervertida!" ,con el
segundo recuadro que entra a mi boca me llega la sensación de sus manos y ese olor, como el de esta
chocolatina que acompaña el ritual que siguen las caricias,
ahora que lo pienso
sus ojos también son de ese color,
¿curioso no? Podría llamarle chocolate y
haría juego perfecto.
Mientras
mi cara se sonroja y comienza a hacer más calor de lo habitual sigo saboreando,
y seguidamente le pienso, cuadrito tras cuadrito, su sabor, su olor, que se
extinguen poco a poco mientras se derrite
con todo lo que se aviva y lo que siento , así pues doy , por terminado este chocolate, mientras tiro a
la basura la envoltura color rojo.
Y lo bueno de esta historia? Que con o sin
chocolate puedo saborear a esa persona todos los días

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