la miraba ahí.... como todos los días, esa hermosa damita que colma mi soñar, sé que no es la más bella para muchos, sin embargo, desde mi percepción abstraída y enamorada por su encanto es el ser más hermoso que mis ojos han visto, ¡que digo ojos! ,que mi alma y todo lo que compone mi cuerpo siente y vivencia en esto que llamamos realidad.
la veía llegar en su uniforme, escondida bajo un gran camibuso y falda ancha, su cara cubierta por unas grandes gafas y su largo y abundante cabello recogido en una pintoresca coleta, que no amarra bien haciendo que este tape la mitad de su cara,ocultando un poco la belleza de sus labios y su pequeña nariz...
se sentaba atrás del salón - siempre que podía-, aveces la obligaba a sentarse adelante y ella timidamente accedía, su nombre es Margarita -como la flor- y aunque, muchos aseguran que por su aspecto es una flor marchita , yo simplemente considero que es un botón a punto de florecer.
Puede que no participara en mi clase, a pesar de ello es muy inteligente, sus escritos siempre me dejan anonadado- cuanto potencial en una personita tan pequeña y tan asustadiza- siempre solicita mis asesorías después de clase y de esa forma fue que me enamoré de ella, una tarde de mayo cuando había dejado un extenso trabajo sobre literatura francesa, con temor se acerco a preguntarme algo, terminamos hablando por mucho tiempo de sus autores favoritos y, aquella sonrisa casi imperceptible debajo de ese flequillo que caía en su rostro, me resultó muy muy bella hasta ahora.
Entre tanta timidez había una chica soñadora, casi libre y llena de alegría, que era cruelmente opacada por comentarios despectivos y de poco valor para un ser humano, de tal manera, que vivía absorta en su propio mundo y permitía a pocos entrar en él, a mi me permitió hacerlo, sus asesorías se convirtieron en visitas acogedoras - pues según ella encontraba a su maestro Frank muy interesante, yo solamente podía sonreír ante esos cumplidos y desearla... siempre desde lejos, aveces, sentía el impulso de abrazarla.. ya que no podía tenerla, al menos darle un abrazo caluroso que envolviera su ser y le confesara todo mi amor sin necesidad de pronunciar palabra....pero nunca había sido capaz, ¿cómo se iba a fijar una niña de 17 años en un viejo como yo?.
Un hombre de 55 años, aunque muy bien parecido -según muchos-soltero por desición propia, impulsivo, un tanto psicorigido y profesor de literatura desde hace 20 años, la idea de pensar aquello era sumamente absurda, y por más de que tratase de apocar aquel sentimiento, me resultaba imposible hacerlo, pues ella volvía a mi mente de la forma más rápida para colmarlo TODO...
Un día mi margarita se enamoró, lo hizo de la persona popular del salón, aquel chico que todos amaban y deseaban, debido a que era todo aquello que quizás por temor los adolescentes no se atreven a ser, ese chico no la vería a ella de la misma forma tierna y dulce en que yo lo hago ni en un millón de años, con esto no quiero decir que ella no lo mereciera, simplemente hago un énfasis pausado en la superficialidad del ahora y la banalidad de los chicos actuales.
Margarita como en los cuentos se confesó ante aquel chico, que no dudo ni un segundo en decirle NO,¡cuanto hubiese dado yo por ser aquel joven! ,porque la vida me devolviera la juventud que me faltaba y no verla llorar como aquel día tan desconsoladamente, tomarla en mis brazos y decirle que :"Todo estaría bien", que a mi lado se sentiría feliz, que la cuidaría, que la amaría hasta el cansancio,moriría por sus labios y por acariciar su pequeña nariz con la mía.Aquel día, mientras la consolaba, fue la primera vez que la abrace, fue un abrazo cálido, en el cual le transmití todo mi amor, de repente, Margarita dejo de llorar y casi como si hubiese sido capaz de sentir el rozagante latido de mi corazón, sonrió.... nunca olvidaré su rostro riendo con unas cuantas lágrimas en sus mejillas diciendome: "gracias".
Pero mi felicidad duro muy poco, mi tan amada Margarita debía irse para Londres con sus padres a finalizar el mes, fue la peor noticia que he recibí en años, no obstante, trate de parecer calmado y entusiasmarla con todo lo que vería en Europa una vez estuviese ahí.....
Una tarde otoñal fue el día de su despedida, Margarita usando un hermoso vestido color violeta, con su cabello perfectamente peinado y su rostro casi angelical, vino a decirme adiós, esa despedida quedara para siempre grabada en mi corazón, mientras lloraba y me devolvía un libro que le preste... me dijo: adentro ahí una nota por favor leala después de que me haya marchado, por ahora simplemente charle conmigo un rato.
Efectivamente así lo hicimos, cuando ya fueron entradas las nueve de la noche,Margarita me abrazo de nuevo, en ese momento, cuando sabía que ya no podría volver a verla decidí darme por vencido ante el impulso y la bese, fue el beso más inocente que le he dado a alguien en años, el beso más sincero e intenso capaz de transmitirlo todo en un segundo, contrario a lo que pensaba ,Margarita no se opuso simplemente me abrazó más fuerte haciendome sentir que aquel momento era tan especial para ella como lo fue para mi.Después del beso no hubo más palabras, ella se marcho con una sonrisa.... y con esa sonrisa dejo en mi un gran vació.
De repente recordé la nota en el libro, lo abrí rápidamente y al lado de un fragmento de un poema de Shakespeare que dice así:
No sé a ciencia cierta si me sentí triste o lleno de felicidad al leer esto,me debatía entre la nostalgia infame de tener mi edad y no poder estar con la mujer más hermosa del planeta-si, ante mis ojos no era una adolescente , era una mujer- y la alegría inigualable de saber que en la mayoría de ese tiempo compartido sentíamos lo mismo.
y aunque puede que esto lo diga con lágrimas en los ojos nublando mi vista: Margarita es y será la mujer de mi vida....
Pero mi felicidad duro muy poco, mi tan amada Margarita debía irse para Londres con sus padres a finalizar el mes, fue la peor noticia que he recibí en años, no obstante, trate de parecer calmado y entusiasmarla con todo lo que vería en Europa una vez estuviese ahí.....
Una tarde otoñal fue el día de su despedida, Margarita usando un hermoso vestido color violeta, con su cabello perfectamente peinado y su rostro casi angelical, vino a decirme adiós, esa despedida quedara para siempre grabada en mi corazón, mientras lloraba y me devolvía un libro que le preste... me dijo: adentro ahí una nota por favor leala después de que me haya marchado, por ahora simplemente charle conmigo un rato.
Efectivamente así lo hicimos, cuando ya fueron entradas las nueve de la noche,Margarita me abrazo de nuevo, en ese momento, cuando sabía que ya no podría volver a verla decidí darme por vencido ante el impulso y la bese, fue el beso más inocente que le he dado a alguien en años, el beso más sincero e intenso capaz de transmitirlo todo en un segundo, contrario a lo que pensaba ,Margarita no se opuso simplemente me abrazó más fuerte haciendome sentir que aquel momento era tan especial para ella como lo fue para mi.Después del beso no hubo más palabras, ella se marcho con una sonrisa.... y con esa sonrisa dejo en mi un gran vació.
De repente recordé la nota en el libro, lo abrí rápidamente y al lado de un fragmento de un poema de Shakespeare que dice así:
Eres eterno, Amor: si esto desmiente
mi vida, no he sentido tus ardores,
ni supe comprender tus maravillas.
había escrito con su hermosisima caligrafía:"Aunque no lo comprendí, sino hasta ahora, desearía tener 20 años más, así las tardes hubiesen sido más largas".mi vida, no he sentido tus ardores,
ni supe comprender tus maravillas.
No sé a ciencia cierta si me sentí triste o lleno de felicidad al leer esto,me debatía entre la nostalgia infame de tener mi edad y no poder estar con la mujer más hermosa del planeta-si, ante mis ojos no era una adolescente , era una mujer- y la alegría inigualable de saber que en la mayoría de ese tiempo compartido sentíamos lo mismo.
y aunque puede que esto lo diga con lágrimas en los ojos nublando mi vista: Margarita es y será la mujer de mi vida....
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