Cuando nos cruzamos en el camino de alguien... estas historias se entremezclan para formar una sola, es entonces cuando los relatos compartidos surgen, de ese inesperado encuentro.
Algunos de estos llegan a ser sublimes donde la risa hace parte de quienes lo comparten y construyen día tras día... también estan esas coincidencias fugaces que arremeten contra ti, estremecen tu mundo y se van , dejando huesos rotos y lesiones casi letales...
Quizás si alguien nos advirtiera sobre el peligro de los encuentros, saldríamos corriendo apurados a nuestro lugar seguro, para encerrarnos y desear nunca más salir de allí, sin embargo, aún si lo deseamos, no es posible...Es así, como le damos paso a la valentía y a los momentos felices, un escritor muy famoso decía "Un minuto de felicidad basta para toda una vida"(Dostoievski), ¿si supieras que será tan solo un minuto te arriesgarías a vivirlo?...Esa pregunta recorre mi cabeza desde hace mucho tiempo...Si supiéramos que ese encuentro será fugaz ¿daríamos lo mejor de nosotros? o ¿simplemente ofreceríamos aquello que nos sobra?...es difícil saberlo cuando se esta ensimismado en las pasiones y aventuras que sugiere lo desconocido...como un vuelo a media noche.
Con seguridad, muchos de ustedes responderían "Es mejor haberlo intentado, que dejar dudas en tu interior"...Pero...Y ¿que pasa cuando las heridas que deja un ser en su paso por tu vida, duelen día tras día?...Cuando, no sabes ni como, ni cuando algo llego a afectarte tanto...cuando los días son similares a la muerte y cuando el estar condenados al olvido resulta inevitable...aunque no deseemos ser un simple recuerdo... aunque no deseemos ser historia muerta que solo se cuenta en tardes grises.
Quizás, y las heridas sean algo natural, quizás el dolor sea un signo de que aún estamos vivos y que tenemos mucha más felicidad y agonía que experimentar.... mientras la herida logra sanarse...
Solo resta rogar porque nuestra historia compartida sea menos dolorosa que la anterior....o que quizás no termine... y si lo hace que sea a nuestro favor, como la lluvia y el sol que se mezclan para formar los arco iris mañaneros que veo desde los tejados, los cables y desde el suelo...también cuando abro mis alas, pero eso es otro cuento.

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