Me
miro al espejo, y observo aquel rostro
en el que los años han hecho jugarretas, ya no soy esa fulana bonita que miraban en cada esquina, ahora soy de esas damas de
cabellos blancos, con historias por contar…. Pero a mí nada me han enseñado los
años, así que no tengo historia, simplemente espero sentada la tan
temida muerte, la deseo como a
esos amantes furtivos que pasaron por mis entrañas, de esta vida no me llevo
nada cuando el fin llegue, bueno, quizás sí, la sonrisa del niño de la plaza, el que se
hacia los domingos a vender dulces; los creyentes esperaban la misa y lo
miraban despectivamente mientras entraban a sus iglesias a rezarle a ese Dios
que nunca me olvido, pero que quiero que
me olvide , porque mi único deseo es morir ya…
Usted se preguntará ¿porque tanto afán de extinguirse? La respuesta es simple:cuando uno tiene cierta cantidad de años por delante en los cuales no ha dejado huella alguna, la muerte se convierte en la promesa absurda de la utopía, he imaginado mi final tantas veces...En llamas, asfixiada en la espesa bruma de este contaminado y absurdo mundo, pero he decidido morir de la manera en que un ser sin historia como yo lo haría mejor sumida en el alcohol. Así que le pido.... por favor comparta conmigo otro trago, y mientras le sirvo me gustaría que reflexione acerca de cómo le gustaría que fuese su final, sin embargo, le aseguro que no será doloroso, porque tanto para usted como para mi, este será su último trago.

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