martes, 12 de noviembre de 2013

En el último trago...

Me miro al espejo,   y observo aquel rostro en el que los años han hecho jugarretas, ya no soy esa fulana  bonita que miraban en  cada esquina, ahora soy de esas damas de cabellos blancos, con historias por contar…. Pero a mí nada me han enseñado los años, así que no tengo historia, simplemente espero sentada   la tan  temida muerte,   la deseo como a esos amantes furtivos que pasaron por mis entrañas, de esta vida no me llevo nada  cuando  el fin llegue, bueno, quizás sí,  la sonrisa del niño de la plaza, el que se hacia los domingos a vender dulces; los creyentes esperaban la misa y lo miraban despectivamente mientras entraban a sus iglesias a rezarle a ese Dios que nunca me olvido, pero que  quiero que me olvide , porque mi único deseo es morir ya…

Usted se preguntará ¿porque tanto afán de extinguirse? La respuesta es simple:cuando uno tiene cierta cantidad de años por delante en  los cuales no ha dejado huella alguna, la muerte se convierte en la promesa absurda de la utopía, he imaginado mi final tantas veces...En llamas,  asfixiada en la espesa bruma de este contaminado y absurdo mundo, pero he decidido morir  de  la manera en que un ser sin historia como yo lo haría mejor  sumida  en el alcohol. Así que le pido.... por favor comparta conmigo  otro trago, y mientras le sirvo me gustaría  que  reflexione acerca de cómo  le gustaría que fuese su final, sin embargo, le aseguro que no será doloroso, porque tanto para usted como para mi, este será su último trago. 


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